Lecturas

que inspiran y ayudan

en el sacramento

de la Reconciliación

Palabras de Jesús y Nuevo testamento:

El sacramento del perdón (Jn 20, 23a):

A quienes perdonéis los pecados les quedan perdonados.

Bienaventuranzas evangélicas (Mt 5, 3-11):

Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia. Felices los afligidos, porque serán consolados. Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia. Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios. Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. Felices vosotros cuando seáis insultados y perseguidos, y cuando se os calumnie en toda forma a causa de mí. Alegraos y regocijaos entonces, porque tendréis una gran recompensa en el cielo.

Sed perfectos (Mt 5, 46-48):

Si amáis solamente a quienes os aman, ¿qué recompensa merecéis? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludáis solamente a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos? Por lo tanto, sed perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.

Perdonad (Mt 6, 14-15):

Si perdonáis sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco el Padre os perdonará a vosotros.

Acumulad tesoros en el cielo (Mt 6, 19-21):

Acumulad, en cambio, tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que los consuma, ni ladrones que perforen y roben. Allí donde esté tu tesoro, estará también tu corazón.

No juzguéis (Mt 7, 1-2):

No juzguéis, para no ser juzgados. Porque con el criterio con que juzguéis se os juzgará, y la medida con que midáis se usará para vosotros.

La regla del oro (Mt 7, 12):

Todo los que deseéis que los demás hagan por vosotros, hacedlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas.

Haced la voluntad del Padre (Mt 7,21):

No son los que me dicen: «Señor, Señor», los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo.

Un mandamiento nuevo (Jn 13, 34-35):

Os doy un mandamiento nuevo: amaos los unos a los otros. Así como yo os he amado, amaos también vosotros los unos a los otros. En esto todos reconocerán que sois mis discípulos: en el amor que os tengáis los unos a los otros.

¡Dejáos reconciliar con Dios! (2 Cor 5, 20):

“Nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciléis con Dios”.

Obras de misericordia:

Espirituales:

  1. Enseñar al que no sabe.
  2. Dar buen consejo al que lo necesita.
  3. Corregir al que se equivoca.
  4. Perdonar al que nos ofende.
  5. Consolar al triste.
  6. Sufrir con paciencia los defectos del prójimo.
  7. Rogar a Dios por vivos y difuntos.

Corporales:

  1. Visitar a los enfermos.
  2. Dar de comer al hambriento.
  3. Dar de beber al sediento.
  4. Dar posada al peregrino.
  5. Vestir al desnudo.
  6. Visitar a los encarcelados.
  7. Enterrar a los muertos.

Los 10 mandamientos:

  1. Amarás a Dios sobre todas las cosas.
  2. No tomarás el nombre de Dios en vano.
  3. Santificarás las fiestas.
  4. Honrarás a tu padre y a tu madre.
  5. No matarás.
  6. No cometerás actos impuros.
  7. No robarás.
  8. No darás falso testimonio ni mentirás.
  9. No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
  10. No codiciarás los bienes ajenos.

Amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo.

Los 5 preceptos de la Iglesia:

  1. Participar en la Misa todos los Domingos y fiestas de guardar.
  2. Confesar los propios pecados, mediante el sacramento de la Reconciliación al menos una vez al año.
  3. Recibir el sacramento de la Eucaristía al menos en Pascua.
  4. Abstenerse de comer carne y observar el ayuno en los días establecidos por la Iglesia.
  5. Ayudar a la Iglesia en sus necesidades materiales, cada uno según sus posiblilidades.

Virtudes y pecados:

Las 3 virtudes teologales:

FE
La fe es la virtud teologal por la que creemos en Dios y en todo lo que Él nos ha dicho y revelado, y que la Santa Iglesia nos propone, porque Él es la verdad misma. Por la fe ‘el hombre se entrega entera y libremente a Dios’ (DV 5). Por eso el creyente se esfuerza por conocer y hacer la voluntad de Dios. ‘El justo vivirá por la fe’ (Rm 1, 17). La fe viva ‘actúa por la caridad’ (Ga 5, 6).

ESPERANZA
La esperanza es la virtud teologal por la que aspiramos al Reino de los cielos y a la vida eterna como felicidad nuestra, poniendo nuestra confianza en las promesas de Cristo y apoyándonos en la ayuda del Espíritu Santo para merecerla y preservarla hasta el final de la vida terrenal.

CARIDAD
La caridad es la virtud teologal por la cual amamos a Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos por amor de Dios. Jesús hace de la caridad el mandamiento nuevo, la plenitud de la Ley. Esta es el vínculo de la perfección y el fundamento de las demás virtudes, que anima, inspira y ordena: sin ella yo no soy nada y nada me aprovecha.

 

Las 4 virtudes cardinales:

  1. Prudencia.
  2. Fortaleza.
  3. Templanza.
  4. Justicia.

Los 7 pecados capitales:

  1. Soberbia.
  2. Avaricia.
  3. Lujuria.
  4. Ira.
  5. Gula.
  6. Envidia.
  7. Pereza.